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Desde “Miscelánea” volvemos a España para repasar sus inicios como nación de la mano de los reyes que reunificaron sus territorios. Cómo no en el contexto notafílico que el billetario español nos ha brindado a través de los ejemplares que los homenajearon. Nos referimos a los Reyes Católicos: Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.
Y fueron varios los ejemplares que, durante el siglo XX, iban a perpetuar a ambos personajes en los grabados de algunos de sus valores, desde billetes no emitidos a valores altos e incluso divisionarios, o la primera “lechuga(1)“ que yo conocí en mi infancia, … que es uno de los billetes más bonitos del billetario español y en él que nos vamos a centrar con mayor detalle, las 1.000 pesetas de España de 1957.
(1) A los billetes de 1.000 pesetas emitidos en la segunda mitad del s. XX se les denominaba coloquialmente lechugas por su característico color verde predominante de su impresión

Se considera el reinado de los Reyes Católicos como la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna, tomando el año del Descubrimiento de América (1492) como inicio de este periodo de la historia, aunque otros análisis sitúan el inicio de la Edad Moderna en el año de la caída de Constantinopla (1453), con el fin de las Cruzadas y la irrupción del Renacimiento como movimiento cultural.
<< Con los reyes Católicos, Castilla asumía la dirección de la nueva España y marchaba a la conquista de un imperio […] Pocas naciones consiguieron triunfos tan espectaculares como la Castilla de los Reyes Católicos y de Carlos V >>
JOHN H. ELLIOT “La España Imperial” 1963
Pero, …¿Quiénes fueron los Reyes Católicos?
Pues fueron dos jóvenes que compartían edad (ella un año mayor que él), dinastía (ambos pertenecían a la Casa de Trastámara), gozaban de jerarquía nobiliaria (ambos eran herederos reales) y tenían lazos familiares (eran primos segundos).
La Casa de Trastámara fue una dinastía de origen castellano que iba a reinar en la Corona de Castilla (1369-1555), en la Corona de Aragón (1412-1516), en el Reino de Navarra (1425-1479 y 1512-1555), y en el Reino de Nápoles (1458-1501 y 1504-1512).

Fernando el Católico (1452-1516), al que debemos considerar “primer rey de España”, como él se hizo presentar, “Hispaniarum Rex”, después de su boda con Isabel de Castilla (Isabel la Católica) y tras la conquista a los musulmanes del Reino de Granada en 1492, fue la figura que supuso la transición del mundo medieval al moderno, defendiendo la cristiandad, iniciando la expansión ultramarina que colocó en América al primer rey europeo, …además de auténtico estratega en la política europea para unir sus dos mundos, el romano y el germánico.

Un bonito billete editado en su honor por la FNMT para el Banco de España, el ejemplar de 1 peseta de 1943 nos ofrece en su anverso el rostro ladeado y torso de Fernando el Católico y en su reverso una reproducción de un fragmento del cuadro Desembarco de Colón en el Nuevo Mundo, obra de Dióscoro Teófilo Puebla Tolín (1862).


Isabel la Católica (1451-1504), tras su matrimonio con Fernando II de Aragón en 1469 fue reina consorte de Aragón, Valencia, Mallorca, Nápoles, Sicilia, Cerdeña y condesa consorte de Barcelona. Se autoproclamó reina de Castilla tras la muerte de su hermano el rey Enrique IV en 1474.

Su unión dinástica estuvo marcada por muy distintos intereses palaciegos, que le llevaron incluso al enfrentamiento bélico. Por una parte el pretendiente galo Carlos de Valois (hijo de Carlos VII de Francia) añoraba una unión entre Castilla y el reino de Francia, por otro lado era deseo de su hermano el rey Enrique IV de Castilla que se casase con el rey Alfonso V de Portugal y así unir Castilla con Portugal. Pero se fraguó el enlace con el tercer pretendiente, el hijo del rey Juan II de Aragón, luego rey Fernando II de Aragón, de incógnito y con una bula papal (falseada) del arzobispo de Toledo; hay que recordar que los novios eran parientes entre sí.

Otro de los billetes que nos muestran la figura de la reina Isabel I es el ejemplar de 500 pesetas de España de 1927, donde aparece su rostro y torso junto a una vista del patio de los Leones de la Alhambra de Granada.
Tras su subida al trono en 1474 aun tuvo que soportar una guerra de sucesión con su sobrina y pretendiente real Juana “la Beltraneja” (huérfana del rey Enrique IV) durante cinco años, guerra que su esposo, gran estratega militar y hábil negociador, supo conducir hasta la victoria en 1479, el mismo año en que se proclamaba rey de Aragón al fallecer su padre el rey Juan II.


Otro bonito billete de la FNMT, editado en su honor para el Banco de España con el valor de 1 peseta de 1945, nos muestra cabeza ladeada y torso de la reina Isabel la Católica al anverso, dejando para el reverso un grabado con un mapa de América Central (extraído del atlas del cartógrafo Juan de Oliva), un indio aborigen y una rosa de los vientos.
La reina Isabel Ia Católica murió en 1504 habiendo conseguido unificar en un solo reino los territorios de la Corona de Aragón (1479), del reino de Castilla (1474), del reino de Granada (1492), de las Islas Canarias (1496) y de Melilla (1497); a su viudo rey Fernando el Católico le tocaría anexionar el reino de Navarra (1515). España comenzaba a ser una realidad histórica muy cercana a la que derivaría de las ya lejanas provincias romanas de Hispania Citerior e Hispania Ulterior (solo faltaba la unión con Portugal que llegaría casi ocho décadas después con su bisnieto Felipe II). El legado de los Reyes Católicos iba a hacer de España el mayor poder sobre la tierra con el imperio más grande y disperso conocido.

El billete divisionario de 5 pesetas de España de 1943 también nos muestra presidiendo su anverso un grabado de la cabeza coronada y hombros de la reina Isabel I, dejando para el reverso un dibujo extraído del cuadro “Colón en el convento de La Rábida” (1856), del pintor Eduardo Cano junto a un globo terráqueo encordado y un yugo.

El billete de 5 pesetas de España de 1945 continúa perpetuando su obra. En él nos ofrecía en el anverso una imagen que reproduce la entrega a Cristóbal Colón de las Capitulaciones de Santa Fe por parte de la reina Isabel. Este documento (abril de 1492) recoge los acuerdos suscritos entre el almirante y los Reyes Católicos para afrontar la expedición marítima que le llevaría a descubrir el Nuevo Mundo. El grabado se inspira en la escultura que Mariano Benlliure forjó para la capital granadina en 1892, en el cuadringentésimo aniversario de su firma.

Su reverso nos ofrece un grabado que representa a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en la toma de Granada.

Las fechas más representativas de la historia de la pareja real en común serían:
- Su boda: un 19 de octubre de 1469, Fernando, entonces rey de Nápoles y heredero al reino de Aragón, iba a casarse, en secreto y “a escondidas”, con la princesa Isabel, hermana del rey Enrique IV de Castilla y heredera al trono castellano.
- Sus proclamaciones reales: en 1474, tras la muerte de Enrique IV, Isabel I se autoproclama reina de Castilla, aunque durante cinco años (1474-1479) mantuvo una guerra de sucesión por el trono con los partidarios de Juana la Beltraneja, la hija de su hermano Enrique IV (¿o era hija de Beltrán de la Cueva?), truncando con su victoria la muy posible unión “por nupcias” de los reinos de Castilla y Portugal. Y en 1479 será Fernando II quien se proclame rey de Aragón tras el fallecimiento de su padre el rey Juan II. En ese año quedaban definitivamente unidos los reinos de Castilla y Aragón para la pareja real.
- La conquista del reino nazarí de Granada al inicio de 1492 y el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón el 12 de octubre de ese mismo año.
- El otorgamiento papal del título de reyes Católicos por el Papa Alejandro VI en diciembre de 1496 (bula Si Convenit), como reconocimiento a la unificación, pacificación y fortalecimiento de sus reinos, a la reconquista final de los territorios peninsulares en manos del Islam, a la expulsión de los judíos y a la ayuda en la liberación de los Estados Pontificios y del feudo papal en Nápoles contra el rey francés Carlos VIII (en 1495). Se iban a convertir en los mayores monarcas de la Cristiandad.

El ejemplar más emblemático del billetario español con los Reyes Católicos como grabado principal es el billete de 1.000 pesetas de 1957. Un trabajo de una factura artística encomiable. Los rostros y torsos de la reina Isabel y el rey Fernando presiden el anverso en un grabado obra de José Luis López Sánchez-Toda extraído del cuadro del pintor retratista vallisoletano Juan Antonio Morales. Fue impreso por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) con papel propio de la fábrica de Burgos.
Se puso en circulación en 1958 y fue desmonetizado dos décadas después, en 1978. Su tirada se acercó a los 500 millones de ejemplares, repartidos entre numeraciones, sin letra de serie, con letra de serie de la A a la Z y de la 1A a la 1Y.

Fueron validados por Joaquín Benjumea y Burín como el Gobernador, Eduardo Gutiérrez Fernández como el Interventor y Joaquín Serrano García como el Cajero. Sus números de serie en tipografía roja aparecen una vez en el anverso y dos en el reverso


…y alguno que se escapó sin la firma estampillada del Cajero


Los símbolos y emblemas adoptados por los Reyes Católicos fueron parte del artesonado y los alfarjes construidos en los techos del Palacio homónimo, construcción anexa al Palacio de la Aljafería en Zaragoza ordenada por los reyes entre 1488 y 1495.

Allí se muestran con claridad formando parte del artesonado el yugo (emblema del rey Fernando) y las flechas (emblema de la reina Isabel), que también formaron parte de su escudo heráldico.

Los restos mortales de Isabel y Fernando están enterrados en la Capilla Real de Granada. Su “última morada” fue encargada construir por su nieto Carlos I. Un monumental sepulcro que también comparte su hija Juana y su marido Felipe el Hermoso. En el museo-sacristía de dicha Capilla se guardan la corona y el cetro de la Reina Isabel y la espada del rey Fernando.

El reverso del billete de 1.000 pesetas de España de 1957 nos ofrece un grabado con el cuerpo central de la reja de la Capilla Real de Granada, tras la que reposan los cuerpos de ambos monarcas en las tumbas reales bajo los sepulcros o cenotafios escultóricos. Esta rejería fue finalizada en 1519 y es obra del maestro Bartolomé de Jaén.
De hierro repujado y policromado de estilo plateresco, su cuerpo central está presidido por el escudo real abrazado por el águila de San Juan y soportado por dos leones. A izquierda y derecha, respectivamente, las flechas isabelinas y el yugo fernandino dentro de sendas coronas de flores con coronas reales. Querubines alados, angelotes, candelabros y tallos/ramas con hojas completan la celosía metálica. Cierran este cuerpo central barrotes con forjas de dos apóstoles en ambos lados.
Este lado del billete reproduce en tonos verdes el cuerpo central de la rejería y en tonos grises la celosía con los emblemas reales (yugo y flechas), pero omite la corona con el yugo (al lado derecho) para dejar despejada la zona circular para la marca de agua.
La parte central nos ofrece el escudo heráldico adoptado por la pareja real. Compuesto de un blasón cuartelado abrazado por el águila de San Juan con las alas abiertas y coronado con una corona abierta de florones con perlas en sus centros. Los cuarteles primero y cuarto se contracuartelan nuevamente con las armas repetidas de Castilla y León. Los cuarteles segundo y tercero con las armas de Aragón y Sicilia. Abajo un entado en punta con las armas de Granada. A veces se le acompaña con las divisas de la reina Isabel I (un haz de flechas) y del rey Fernando II (un yugo con el nudo gordiano).


La marca de agua nos ofrece la cabeza y torso de ambos reyes. Esta filigrana de seguridad fue compartida con la emisión para Guinea Ecuatorial del billete de 1.000 pesetas guineanas de 1969.


Otro de los billetes que iban a mostrarnos en sus grabados a los Reyes Católicos, pero no se emitió, fue el ejemplar de 100 pesetas de 1908 del Departamento de billetes del Banco de España. Mostraba en su anverso un medallón con las cabezas ladeadas de Isabel y Fernando y el escudo heráldico de ambos con la divisa común “Tanto Monta”. Para el reverso un grabado de figuras clásicas alegóricas del Comercio y la Agricultura.

Como parte esencial de la Historia de España, bien por separado o en pareja, los Reyes Católicos han estado presentes en la definición del billetario español, formando parte de su diseño en varios de los ejemplares en pesetas que circularon en distintas etapas del pasado siglo. ¡Espero que os guste su repaso, tanto histórico como ilustrativo!
Fuentes/ Bibliografía:
- La España Imperial 1469-1716 (John H. Elliot, 1963) –Ed. digital: Titivillus, 2017.
- La Capilla Real de Granada: https://capillarealgranada.com (septiembre 2024).
- Enciclopedia de los billetes de España, -Filabo (2ª Ed. 2006, tomo 2).
- Billetes e ilustraciones de colección propia




