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Desde “Miscelánea” volvemos a Rusia en tiempos de su Revolución para continuar descubriendo su variopinto billetario. Aprovecharemos para revisar unos peculiares bonos o notas del Tesoro Estatal que la R.S.F.S.R. utilizaría a partir de 1918 a modo de préstamo gubernamental a corto plazo.
La República Socialista Federal Soviética de Rusia (Российская Советская Федеративная Социалистическая Республика), creada en julio de 1918, fue una consecuencia de la Revolución de Octubre de 1917 (iniciada el 25 de octubre según el calendario juliano –zarista- o el 7 de noviembre según el calendario gregoriano –bolchevique), en la que el Consejo de Comisarios del Pueblo derrocara al Gobierno Provisional (que se había formado tras la abdicación del zar en febrero de 1917, dirigido por el líder socialista Alexander Kerensky).

Los billetes o notas del Tesoro del Estado (BGK) se pusieron en circulación en enero de 1918 (Decreto del Comité Ejecutivo Central de Rusia del 21 de enero). Se habían emitido en los valores de 25 rublos (cartela de año 1915), 50 rublos (cartelas de años 1908, 1912, 1913, 1914 o 1915), 100 rublos (cartelas de años 1908, 1912, 1913, 1914 o 1915) y 500 rublos (cartelas de años 1915 o 1916). Las cartelas, que mostraban el año en ambas ramas laterales de la ornamentación floral, nos indicarían la fecha de inicio del devengo de intereses. En la cartela al pie del anverso quedaba indicada la fecha de redención o rescate por vencimiento del titulo nominal.

El Gobierno de la R.S.F.S.R., mediante decreto, introduciría a circulación las notas del Tesoro Estatal (“Билеты Государственного Казначейства” o “БГК” /BGK) como Bonos u Obligaciones a corto plazo a un interés del 4%. Estos bonos llevaban cupones a modo de matriz lateral para su cancelación y constituían un tipo especial de préstamo gubernamental a corto plazo. Entraron en circulación las BGK de las series 414 a 475, dato que quedaría indicado tanto en el título del reverso del bono/billete como en sus cupones.

Revisaremos los Bonos del Tesoro Estatal de 50 rublos de 1914, de 100 rublos de 1914 y 1915 y de 500 rublos de 1915. En su diseño todos presentaban un artístico anverso con una cinta superior de ornamentación floral presidida por un medallón central con el escudo imperial ruso del águila bicéfala.

En las esquinas de la cinta superior dos rosetas alabeadas mostraban el valor de la nota del Tesoro en cifra con orientación radial hacia el centro. De ambas rosetas salían sendas cornucopias abiertas de frutos y hojas hacia el marco del medallón central, uniéndose a dos ramas de olivo que cubrían las bandas a ambos lados del medallón.

La cinta superior se extendía verticalmente en dos ramas laterales continuando la ornamentación desde sendas cartelas suspendidas con el año en número. Al centro de los anversos, entre las cartelas laterales comentadas, un conjunto de tres rosetas ovaladas en horizontal servían de fondo para la leyenda en caracteres rusos con el valor y moneda del bono.


En las esquinas inferiores otras dos rosetas en forma pentagonal alabeada nos ofrecían el interés anual de dichos bonos. Entre ellas, ya como pie de anversos, una nueva cartela con ornamentación de hojas de acanto nos informaba de la fecha de redención de la emisión.


Leyendas en ruso. Números de serie en tipografía en negro, solo en anverso. Bajo las firmas validadoras unas grandes letras Б.Г.К., indicativas de las iniciales de la emisión, compartiendo tonalidad de color con el fondo pero de mayor contraste para su fácil percepción.


Estas notas del Tesoro estatal también serían puestas en circulación por el Directorio de Samara, por el Gobierno Provisional de Siberia, por el Gobierno de Chaikovskiy del Norte de Rusia o por el Comité de la Región de Kamchatka.


Las que se usaron en otros territorios ofrecían otras particularidades, como las de North Russia que mostrarían las letras «ГБСО» taladradas en el centro superior del anverso (ver ejemplar de 500 rublos BGK de 1915) como marca de revalidado sobre una nota zarista o del Gobierno Provisional, las de Samara con un texto del Samara Komuch sobreimpreso en sello de tinta o las de Kamchatka que incorporarían un sello mojado con el águila bicéfala rusa y el texto del comité.


Estas notas llevaban en su matriz izquierda ocho cupones de vencimiento semestral y valor (el correspondiente a ese 4% de interés aplicado al nominal de la nota y al semestre de amortización). En el ejemplo anterior se pueden leer los únicos dos cupones aún no amortizados, de 2 rublos (4% de 100 rublos en seis meses), correspondientes a febrero 1918 (cupón nº7) y agosto 1918 (cupón nº8) del ejemplar de 100 rublos de 1914 revisado.

No ofrecen marcas de agua pero su papel si tiene una superficie filigranada bien perceptible al trasluz. Incluso en el ejemplar revisado del North Russia de Chaikovskiy se ve el taladrado «ГБСО» como marca de revalidado del nuevo receptor.
Artísticas notas del Tesoro gubernamental de uso en tiempos revolucionarios pero que aún mantenían reminiscencias imperialistas. ¡Espero que os gusten!

Desde “Miscelánea” recalamos nuevamente en Escocia, territorio norte de la isla de Gran Bretaña en la Europa septentrional. Forma parte del Reino Unido como una de las seis naciones celtas, junto a Gales, Isla de Man, Bretaña, Cornwall e Irlanda. Revisaremos tres bonitos billetes escoceses emitidos por el Union Bank of Scotland Limited de Glasgow de los años 40’-’50 del pasado siglo.
Fundado inicialmente en 1830 como Glasgow Union Bank, seria en 1843 cuando cambiase de nombre, identificándose desde entonces como Union Bank of Scotland. Centralizó sus oficinas tanto en la capital escocesa, Edimburgo, como en Glasgow, fusionándose en la década de los ’50 del s.XIX con el Aberdeen Banking Co. y el Perth Banking Co. A partir de 1882 pasaría a llamarse Union Bank of Scotland Limited. Su periplo finalizaría en 1955 cuando se fusionó con el Bank of Scotland. Actualmente solo operan como entidades con potestad de emisión de billetes en Escocia el Bank of Scotland, el Royal Bank of Scotland y el Clydesdale Bank.

Vamos a revisar los ejemplares del Union Bank of Scotland Limited de 1 libra de 1942 y de 1 y 5 libras de 1951. Fueron editados por la imprenta Waterlow & Sons Lmtd. de Londres. Las composiciones de sus anversos quedan encuadradas en un marco rectangular cerrado, con orlas en torno geométrico y rosetas estrelladas o alabeadas en las esquinas. Sobre las cuatro rosetas el valor numeral de cada billete. Textos y leyendas en inglés. La leyenda identitaria del Banco se muestra centrada en un cartucho de fondo azul y letras blancas sobre el marco superior (ejemplares de 1951) y en la parte central (ejemplar de 1942).

Cromaticidad en tonos azules para marcos, orlas, textos y composiciones artísticas. Sobre un fondo amarillo se reparte un haz radial de líneas onduladas que salen de una roseta de cicloides central en tonos anaranjados. Sobre la roseta el valor numeral de cada ejemplar en grandes letras rojas y sobre éstas nuevamente el valor junto a la divisa en letras azules. Números de serie por duplicado solo en anversos, en tipografía negra y con letra de serie fraccional. Completan los anversos unos artísticos grabados alegóricos al Banco, sus primeras ubicaciones y su heráldica.

Los reversos mantuvieron hasta la década de los años ’40 unas artísticas composiciones con el uso de rosetas, cicloides y adornos florales alrededor de un medallón central de discos concéntricos; el interior mostraba en letras gruesas y caligrafía gótica el valor (en cifra) y la divisa (en símbolo); el exterior, a su alrededor, ofrecía el texto identitario del Banco (“THE UNION BANK” / “OF SCOTLAND LIMITED”) en lectura directa tanto para el arco superior como para el inferior. Esta composición presentaba simetría pero no quedaba cerrada por marco alguno.
Ya en la década de los años ’50 los reversos nos iban a mostrar composiciones enmarcadas con orlas rectangulares cerrando el grabado y rosetas en las esquinas con el valor en cifra. El grabado seleccionado para toda esta última serie fue una estampa de la industria naviera, astilleros y construcción naval e industria pesada. Pequeños cargueros y grandes buques surcando las aguas o acercándose al puerto fluvial, estructuras portuarias, muelles, grúas, terminales ferroviarias, naves de almacenaje y refinerías de carbón con sus altas chimeneas. Una oda a la revolución industrial y su incidencia en la vida del Glasgow de primeros de siglo XX.
El ejemplar de 1 libra del Union Bank of Scotland Lmtd. de 1942 nos ofrece unos artísticos grabados que fueron marca identitaria del Banco desde primeros de s.XX y se mantendrían hasta la década de los años 50. En su anverso nos deleita con un dibujo central, en la parte superior, de dos alegorías flanqueando un medallón con corona floral a modo de blasón heráldico.

Las alegorías se acompañan de un caduceo y una espada en referencia al comercio justo y se apoyan en el medallón que contiene los escudos de armas de las dos ciudades que serían las primeras sedes del Unión Bank of Scotland, Edimburgo y Glasgow.

En sus esquinas inferiores sendas estatuas ecuestres mirando desde los laterales a sus respectivos centros, la de la izquierda con edificaciones de arquitectura victoriana, típicas de Glasgow, como fondo y la de la derecha con las murallas y torre de un castillo, un guiño a Edimburgo. Lleva las firmas de Norman Hird como General Manager y de M. Jordan como Cashier. Sus dos numeraciones de serie se tipografían en la parte superior, a izquierda y derecha de las alegorías con el medallón.

El reverso nos muestra una artística composición de rosetas y ornamentaciones florales alrededor de un medallón circular con el valor (1), la divisa (£) y la identidad del Banco.
En la década de los años 50 el Banco emitiría una nueva serie de libras, esta vez de valores entre 1 y 100£ actualizando completamente el diseño de sus ejemplares. Manteniendo el modelo en cuanto a composición artística, marcos, rosetas e incluso tipos de letras, cambió los grabados que representaban imágenes o dibujos.

El escudo de armas del Banco quedaría reflejado en los grabados heráldicos de los ejemplares de 1951, en sus laterales izquierdo y derecho. Un escudo formado por un blasón cuartelado flanqueado por un jabalí y un carnero y coronado por un yelmo sobre el que reposa una fragata con su velamen extendido.

El billete de 1 libra del Union Bank of Scotland Lmtd. de 1951 nos muestra en su anverso la heráldica del Banco (izquierda) y una fragata (derecha). Lleva la firma de J. A. Morrison como General Manager. Sus dos numeraciones de serie se tipografían en el lateral superior derecho e inferior izquierdo. En sus cuatro esquinas sendas rosetas estrelladas con el valor “1” en sus centros.

El reverso repite marco, orlas y tipología de numeración en las rosetas aunque éstas cambian a forma alabeada. Presidiendo este lado la estampa industrial y naviera característica de toda esta serie. El cartucho con la identidad bancaria pasa al pie del reverso.

El billete de 5 libras del Union Bank of Scotland Lmtd. de 1951 repite la misma composición que el anterior, adaptando valores y textos y con las rosetas de las cuatro esquinas en forma alabeada en lugar de estrellada. También comparte la firma de J. A. Morrison como General Manager.

Su reverso es semejante en grabado al anterior. Tan solo cambia la forma de las rosetas de las esquinas y su valor en cifra.
El papel no presenta ni filigranas ni marcas de agua. Esta serie dejó de emitirse en 1954. Un año después el Union Bank of Scotland Lmtd. pasaría a formar parte del Bank of Scotland, dejando atrás un periplo de 125 años de emisiones billetarias para el territorio escocés.

Otro de los bancos escoceses, aunque con capital británico, sería el British Linen Bank de Edimburgo, nacido para acompañar a la potente industria textil, concretamente del lino, en los siglos XVIII y XIX. Tiene su fundación en 1746 y como el que patrocina este post, también fue absorbido por el Bank of Scotland (en 1969). Pero de él hablaremos en un próximo post, ¡estad atentos!
Ultima serie de un artístico y centenario billetario en los previos de una nueva fusión bancaria. ¡Espero que os guste!

Desde “Rarezas” volvemos a la España de la primera mitad del siglo XIX para revisar uno de primeros documentos notafílicos emitidos para financiar la causa carlista, en la esperanza de que, tras la muerte de Fernando VII, el trono español fuese ocupado por la dinastía borbónica que nunca reconoció a Isabel II (hija del finado) como reina legítima.
Vamos a revisar los vales de 16 pesos duros de 1835 que Carlos V El Pretendiente mandó emitir nada más abrirse la sucesión dinástica al trono tras la muerte de su hermano, el rey Fernando VII. Se trataba de una Obligación pagable en oro y plata al Tesoro Real de Madrid. Esta Obligación quedaba garantizada con los bienes y fondos de la Corona, bajo autorización especial de S.M.C. Carlos V.

Carlos María Isidro de Borbón (1788-1855), entre los carlistas S.M.C. (su majestad católica) Carlos V, fue infante de España por ser el hermano del rey Fernando VII. Cuando éste murió, en 1833, se postuló como sucesor al trono de España en aplicación de la Ley Sálica, código que cedía el derecho al trono al heredero varón, prohibiéndolo para la descendiente mujer.
Pero Fernando VII había promulgado en 1830 la Pragmática Sanción que derogaba precisamente la Ley Sálica, permitiendo a la mujer el acceso al trono español, aunque priorizando al heredero varón. Como Fernando VII tuvo una única hija, la futura reina Isabel II, tras la muerte de su padre en 1833 sería ella la primera en la línea de sucesión, desplazando a su tío el infante Carlos, que nunca renunciaría a sus derechos al trono.

Isabel II tenía apenas tres años cuando fue coronada reina de España bajo la regencia de su madre María Cristina (cuarta esposa de Fernando VII), que ofició de reina consorte hasta 1840. Pero su tío nunca aceptaría esta sucesión.
Reconocido como Carlos V (por ser hijo del rey Carlos IV y María Luisa de Parma) bajo el apelativo de “El Pretendiente” (por disputarle el trono a su sobrina, sin conseguirlo) sería el primer pretendiente “carlista” al trono tras la disociación de la dinastía borbónica a la muerte de Fernando VII entre isabelinos (partidarios de Isabel II) y carlistas (partidarios de Carlos María Isidro o Carlos V).
Estas desavenencias derivarían en enfrentamientos bélicos durante más de cuarenta años. Conocidas como guerras carlistas, la primera de ellas fue librada entre 1833 y 1840 con Carlos V como pretendiente al trono, finalizando con el Convenio (Abrazo) de Vergara entre el general Espartero (isabelino) y el general Maroto (carlista).

La segunda guerra carlista transcurrió entre 1846 y 1849 con Carlos VI (hijo de Carlos V) como pretendiente, esta vez no solo al trono sino a su enlace en matrimonio con su prima, la reina Isabel II, que fracasó cuando la reina se comprometió con otro de sus primos, Francisco de Asís, que se convertiría en rey consorte. Carlos VI llamaría a la lucha armada desde Londres, fracasando esta nuevamente.
Y la tercera guerra carlista traería a Carlos VII (nieto de Carlos V) como pretendiente real y se libraría entre 1872 y 1876, teniendo como foco de estallido la gran pérdida de escaños de representación carlista en la Cortes, ya bajo el reinado de Amadeo I.
Estos enfrentamientos civiles entre absolutistas (carlistas) y liberales (cristinos o isabelinos) tuvieron especial virulencia en las provincias vascas, Navarra, Cataluña, Aragón y Castilla y con menor intensidad en Valencia, Galicia, Andalucia o Extremadura.
Estos primeros vales u obligaciones de 16 pesos duros de 1835 de Carlos V el Pretendiente no definen fechas o plazos de reintegro ni intereses, ni tan siquiera nombran la llegada al trono del infante pretendiente, hechos que si quedarían definidos en los vales u obligaciones de emisiones posteriores, …como ya vimos en los bonos de Carlos VII de unas décadas después.

El ejemplar que vemos no tiene número de serie ni firmas que lo validen. Debemos considerarlo un “remainder”, remanente o excedente que nunca circularía. Pero quedó como el primer intento documentado de la saga de vales, bonos y obligaciones carlistas que íbamos a ver desde entonces y durante varias décadas del s. XIX. ¡Yo nunca vi un ejemplar de éstos firmado! …por lo que creo que pasó directamente a documento coleccionable para el notafílico.


Su único dibujo o imagen se muestra en la parte superior izquierda y nos ofrece un óvalo con una alegoría religiosa en forma de mujer con halo en estrella y cruz en sus manos; a su lado un soldado cruzado armado con peto y escudo con cruz templaria y gran espada de doble filo, …¡pero que ha cambiado el yelmo y la cota de malla por un casco con penacho de plumas!

Bajo este algo pueril grabado un extraordinario sello en seco con el escudo heráldico del rey pretendiente, escudo de armas de la España real de finales del s. XVIII e inicios del s. XIX.

Su filigrana, que ocupa todo el centro de su superficie, nos remite a la papelera de James Whatman en Kent (Reino Unido), molino pionero en el s. XVIII en la fabricación del papel que se conocería como “vitel o vitela”, con la consistencia de un pergamino pero de gran blancura, muy delgado y compacto. Era un papel liso, como pulido y sin trama rayada como el papel verjugado, ya que se hacía sobre una malla de metal tupida en lugar de sobre alambres horizontales y verticales.

En ella leemos en una línea central su nombre J.WHATMAN y una segunda línea con el año 1835.
El papel verjuga, vergé o verjugado anterior al papel vitela de J. Whatman se fabricaba artesanalmente sobre un bastidor con hilos de fibras vegetales dispuestos longitudinalmente, conocidos como puntizones, que reposaban sobre unas piezas triangulares de madera dispuestas verticalmente a los puntizones, conocidas como corondeles. La verjuga fue un método de fabricación de papel muy extendido hasta entonces para papeles de exigente calidad (ver imagen de papel verjuga de trama rayada en el ejemplar de 2500 reales de vellón de 1798 de la imagen siguiente).

Podemos comprobar en el ejemplar de 16 pesos duros que la filigrana se presenta en lectura inversa en el anverso, por lo que la impresión se hizo sobre pliegos colocados al revés. Podemos encontrarnos también ejemplares con filigrana legible desde anverso también.

Estos ejemplares, cortados en horizontal y a un tamaño considerable (el ejemplar mostrado mide 134x264mm), presentaban un carteo extraordinario. Eran archivados para su custodia agrupados y unidos sobre un soporte que les perforaba en tres puntos el lateral derecho, de ahí las perforaciones de aguja y marcas de presión que vemos en dicho margen.

Para el anecdotario notafílico, la peculiar libertad ortográfica en sus leyendas, con una total ausencia de tildes en las palabras acentuadas que la debieran llevar o incluso cambios de letras en algunas palabras, como “recivido” con v en lugar de b, …o “Dies y Seis” en lugar de Diez y Seis o Dieciseis.

Efímeros documentos para financiar un imaginario reinado que nunca se concluiría. ¡Espero que os guste!

Desde “Miscelánea” volvemos al sureste europeo para recalar nuevamente en los Balcanes, más concretamente en Bulgaria. Revisaremos algunos de los primeros billetes que se emitieron en la primera y segunda década del siglo XX, tras la separación del Imperio Otomano y la independencia del país.
Bulgaria fue parte del Imperio Otomano durante más de cinco siglos, entre el s.XIV y el s.XIX. Tras la guerra ruso-turca (1877-1878), con derrota para los otomanos, y el posterior Tratado de Berlín (1878), se iba a configurar el Principado Autónomo de Bulgaria, gozando de cierta autonomía pero aún bajo vasallaje otomano. Ya sería en 1908 cuando Bulgaría se independizaría completamente configurando su territorio con la unión del Principado Autónomo (parte norte) y Rumelia Oriental (parte sur).
Sería Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha (quien fuera elegido Príncipe en 1887), el que proclamó la independencia de Bulgaria de los turcos autoproclamándose Zar. Poco tardó en iniciarse la 1ª Guerra Mundial, también conocida como la Gran Guerra, en la que Bulgaria en 1915 se iba a aliar con los perdedores, entrando a formar parte del eje imperial, junto al Imperio alemán, Imperio austrohúngaro e Imperio otomano. Todos estos imperios, derrotados, se desmembrarían al finalizar la guerra. Fernando I de Bulgaria abdicaría a favor de su hijo Boris III en 1918.

Vamos a contemplar parte del billetario búlgaro de los primeros años de la Bulgaria independiente y de las emisiones coincidentes con la etapa de guerra. Revisamos los ejemplares de 20 levas de oro de 1904, 100 levas de oro de 1916 y 5, 10, 20 y 50 levas de oro de 1917. Los textos en todos ellos se muestran en idioma búlgaro y alfabeto cirílico. Sus numeraciones y valores en cifras arábigas occidentales.

Podremos contrastar diseños de tres imprentas distintas, de la Экспедиция заготовления государственных бумаг (Goznak rusa actualmente) de San Petersburgo, de la Reichsdruckerei (o imprenta del Reich) de Berlín y de la Giesecke & Devrient de Leipzig.
El primer ejemplar que contemplamos, las 20 levas de oro de Bulgaria de 1904, pertenece a la serie conocida como “Orlov” pues sería Iván Orlov el inventor ruso de un novedoso método de impresión offset multitinta y alimentación multihoja aplicada a su edición, tecnología que iba a calar inicialmente en el billetario ruso de finales del s. XIX e inicios del s.XX.


De hecho los coloridos billetes rusos multicolores de primeros de s. XX, de orientación en muchos ejemplares vertical, llevan su técnica. Este ejemplar goza de un gran parecido con el billetario ruso referido, que contemplamos en la imagen siguiente.

De cromaticidad multicolor en tonos cálidos (rosas, amarillos, …) con trazas de verdes y azules en composiciones artísticas y guilloches y tonos grises para textos y grabados, nos ofrece los textos de la entidad bancaria, cantidad, divisa y validadores al anverso, en idioma búlgaro y alfabeto cirílico. Su única imagen o grabado es un escudo heráldico del Principado de Bulgaria en su centro superior.

Diseñado por los artistas rusos Nikolai Nabokov, Vladimir Koupriyanov y Geogy Kirkov, lleva las firmas de Chakalov y Gikov como validadores del Banco Nacional de Bulgaria (Българската Народна Банка). Fueron impresos por la Imprenta estatal rusa (Экспедиция заготовления государственных бумаг) de San Petersburgo.

El escudo del Principado de Bulgaria (1878-1908) nos muestra un blasón central con un león rampante coronado. A sus lados sendos leones guardianes sosteniendo dos lanzas con la bandera búlgara. Todo ello cubierto por un manto forrado de armiño con flecos atados con borlas en ambos lados y coronado en forma de cúpula sobre la que se alza una corona real.

Su reverso mantiene el multicolor del anverso en una artística composición con marco de guilloches. En su centro, sobre un azul celeste como fondo, las leyendas de valor y penalización ante falsificación, flanqueadas por dos rosetas estrelladas a los lados con el valor del billete en cifra.

El ejemplar de 100 levas de oro de Bulgaria de 1916 se imprime en tonos azules y rosas sobre fondo verde claro con grabados y textos en gris y negro. Sobre un muy elaborado marco de cintas, guilloches y rosetas su único grabado pictórico vuelve a ser el escudo heráldico, que repite el del Principado (1878-1908) pese a ser una emisión ya del Reino independiente de Bulgaria con Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha autoproclamado como zar Fernando I. Lleva las firmas de Chakalov y Venkov como validadores del Banco y fue impreso por la Reichsdruckerei de Berlín.

Su reverso vuelve a mostrarnos el grabado heráldico sobre un fondo no menos artístico pero más simple en cromaticidad, que queda reducida a un juego de tonalidades azules. Las únicas leyendas incluidas nos informan del valor del ejemplar y de las penalizaciones por su falsificación.

La serie que emitieron en 1917 rompe completamente con el multicolorido de la etapa anterior. Las levas editadas ya casi al finalizar la guerra son más sobrias aunque mantienen ese halo artístico en sus composiciones, también pobres en grabados pictóricos que no sea recurrir a la heráldica patria. Los cuatro valores que vamos a revisar (5, 10, 20 y 50 levas) cambian sus cromaticidades cálidas por tonos más oscuros, priorizando el marrón y el gris tanto en marcos como en leyendas.


El billete de 5 levas de plata de Bulgaria de 1917 va a ser el único emitido en esta divisa (lev plata en lugar de lev oro).

Además también es el único que incorpora grabado pictórico distinto al típico escudo heráldico. Veremos en su reverso un dibujo de la corona de Bulgaria, diseñada a finales del s.XIX por Friedrich Heyer von Rosenfeld. De su aro o cerco salen ocho florones en forma de flor de lis y sendos arcos perlados arqueados sobre un gorro en tela que se unen en el centro en un orbe con cruz.


Todos los valores de 1917 fueron editados por la imprenta alemana Giesecke & Devrient de Leipzig. Al pie central de sus reversos aparecería identificada en textos cirílicos búlgaros (Гизеке и Девриент).


Llevan las firmas de Chakalov y Venkov como validadores del Banco. Sus números de serie (por duplicado en anversos) se mostrarían en cifras tipografiadas en rojo.


También comprobaremos en esta edición de 1917 que tanto los textos identitarios del Banco, del pago al portador, del valor/divisa y de las leyes penales ante falsificación pasan todos al anverso, dejando solo en el reverso la leyenda textual del valor y su correspondiente cifra numeral.

En cuanto al grabado heráldico que se repite en los anversos, en la parte superior central en los ejemplares de 5, 10 y 20 levas y en el lateral izquierdo en el de 50 levas, nos mostrará el escudo de armas del reino ya sin las lanzas con banderas de las emisiones anteriores y sin el manto forrado con borlas. Además los leones guardianes aparecen coronados con la corona búlgara y el león rampante del centro del blasón lleva superpuesto el escudo multicuartelado de Sajonia. Rodeando el blasón del escudo se cuelga la cruz y el collar de la Orden de los Santos Cirilo y Metodio (Orden establecida en 1909 por el rey/zar Fernando I).

Las filigranas o marcas de agua de las series revisadas van desde la ausencia de esta seguridad en el billete de 20 levas de 1904 a una filigrana de rombos, círculos y cruces en el papel del ejemplar de 100 levas de 1916 o al emblema/anagrama del Banco (БНБ) dentro de un óvalo repetitivo en una matriz repartida por toda la superficie del papel, ya para los ejemplares revisados de 1917.

Peculiar evolución de un billetario en un corto espacio de tiempo. ¡Espero que os gusten!
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Desde “Miscelánea” y “Pasé por Allí” nos acercamos al sureste europeo para recalar en Bulgaria, en plena cordillera de los Balcanes. Revisaremos algunos de los billetes que se emitieron en el siglo XX con el retrato del Zar Boris III.
Bulgaria, cuya historia como Estado se remonta al s. VII, inicia su andadura con el primer Imperio Búlgaro (681-1018), abarcando una extensión que incluía las actuales Macedonia, Rumanía, Serbia, Bulgaria y algunas partes de Grecia, Hungría y Ucrania. Desde inicios del s. XI hasta finales del s. XII estuvo en manos del Imperio Bizantino, bajo autoridad de Constantinopla (1018-1185). A partir de entonces se iniciaría el segundo Imperio Búlgaro (1185-1386) hasta que los turcos otomanos invadieran los Balcanes ocupando sus territorios durante más de cinco siglos. Tras la guerra ruso-turca (1877-1878), con derrota para los otomanos, y el posterior Tratado de Berlín (1878), se configuró el Principado Autónomo de Bulgaria con un territorio mucho más reducido al que controlaba en su etapa imperial, gozando de cierta autonomía pero bajo vasallaje otomano.

No sería hasta 1908 cuando Bulgaria se independizaría completamente configurando su territorio con la unión del Principado Autónomo (parte norte) y Rumelia Oriental (parte sur). Los inicios del s.XX estuvieron marcados por las Guerras de los Balcanes que los países de esa zona (Grecia, Serbia, Montenegro, Bulgaria) libraban con el Imperio Otomano y posteriormente entre ellos. En la Primera Guerra Mundial se alió con las potencias imperiales (Imperio alemán, Imperio austrohúngaro e Imperio otomano) por lo que salió derrotada. …Y es en esta etapa cuando entraría en acción el personaje que revisamos notafílicamente, el zar Boris III.
Vamos a revisar los billetes de Bulgaria de 1.000 levas de 1925, los ejemplares de 250 y 500 levas de 1929, el valor de 500 levas de 1938 y los billetes de 500 y 1.000 levas de 1942. Todos ellos nos mostrarán en los grabados de los anversos el retrato del zar Boris III con traje militar. Bajo diseños, según series, de Alexander Bozhinov y Vasil Zahariev, el billetario de estas casi dos décadas se repartió entre diferentes imprentas, tanto inglesas como alemanas. Las leyendas identitarias de banco, valor, moneda y validadores se grabarán en los anversos en idioma búlgaro y alfabeto cirílico.

El zar Boris III (1894-1943) reinó Bulgaria entre 1918 y 1943. Nada más abdicar su padre, el zar Fernando I (que partió al exilio junto a toda su familia excepto Boris al finalizar la 1ª Guerra Mundial), iniciaría un reinado difícil, con gobiernos antimonárquicos, autoritarios y no exento de inseguridad para su persona (sobreviviría a dos atentados en 1925).
Alejado de los asuntos gubernamentales, se dedicaba a viajar y a conocer la gente del pueblo, logrando gran popularidad y el apoyo de los búlgaros. También intimó con los máximos mandatarios de la Europa de la época, los presidentes de Francia y Alemania, Gaston Doumergue y Paul von Hindenburg, el rey inglés Jorge V, el belga Alberto I o el italiano Victor Manuel III. Se casó con 33 años con la princesa italiana Juana de Saboya (hija del rey Victor Manuel III), en una ceremonia católica en Roma, en la Basílica de San Francisco de Asis y en una ceremonia ortodoxa en Sofía, en la Catedral de Alexander Nevski.

Tras la Gran Depresión de 1929 el país se vio inmerso en una grave crisis que el gobierno fue incapaz de reconducir, derivando años después en un golpe de estado militar. Así en 1934 se inició una dictadura militar aceptada por el monarca inicialmente, pero de tintes republicanos, lo que obligó al zar a reestructurarla completamente destituyendo a los antimonárquicos y asumiendo él mismo el poder en 1935, estableciendo una monarquía absolutista. El ostracismo al que sometieron los países occidentales a Bulgaria iba a obligar al zar al acercamiento al régimen alemán, pese a su carácter pacifista y deseos de neutralidad territorial en una Europa que se acercaba al abismo de la 2ª Guerra Mundial.
Al iniciarse ésta fue conminado tanto por Hitler como por Mussolini a unirse a su eje y en contrapartida ir recuperando territorios perdidos en anteriores derrotas. Pero Boris III se mantuvo firme en su neutralidad. Su firme conciencia salvaría a los judíos que vivían en Bulgaria de una deportación segura, pero quizá no le salvó a él de morir en 1943, nueve días después de haber mantenido su última entrevista con Hitler en Rastemburgo (noreste e Polonia), en el Cuartel General del Frente Oriental. En su última reunión con Hitler se mantuvo firme en su decisión de no disponer de sus tropas para la causa alemana. Tras la negativa, un avión alemán le retornaría a su país en el que sería su último viaje. Murió 9 días después, el 28 de agosto de 1943, con 49 años.

El retrato del penúltimo zar de Bulgaria, Boris III, fue utilizado para el billetario búlgaro entre 1924 y 1942. Varias fueron las imprentas que lo plasmarían en sus diseños, desde las inglesas Bradbury, Wilkinson & Co (BWC 1925) o Thomas de La Rue (TdLR 1929) a las alemanas Reichsdruckerei (1940) o Giesecke&Devrient (G&D 1938 y 1942).

Sus reversos nos muestran desde paisajes fluviales (desfiladero de Iskar) y vistas aéreas de su territorio (Rila, Veliko Tarnovo) a motivos campestres (campesina, gavilla de trigo y hoz) o pictóricos (escenas de cuadros populares). En este lado los textos y leyendas se ofrecen en búlgaro (leyes punitivas, valor y moneda), pero la cartela con la identidad bancaria aparecerá solo en francés.

El billete de 1.000 levas de Bulgaria de 1925, impreso por BW&Co, ofrece cromaticidad amarronada en anverso y azul purpúrea en reverso.
El zar Boris III (óvalo lateral derecho) comparte anverso con el escudo de armas del antiguo Principado Autónomo de Bulgaria (lateral izquierdo). Las firmas y números de serie (por duplicado en anverso) se imprimen en tinta negra. Lleva las firmas de Kosta Bojadjiev y Venkov como Gobernadores del Banco.

Para el reverso nos muestran el grabado de un dibujo extraído del cuadro “Alegoría de la abundancia” del pintor austriaco Ivan Murkvichka (1856-1938).

El ejemplar de 250 levas de Bulgaria de 1929 presenta cromaticidad púrpura grisácea con fondos crema en anverso y monocromo púrpura en reverso. Fue impreso por TdLR y nos muestra, en el anverso, al zar a la derecha, la zona de reserva de marca de agua al centro y el escudo a la izquierda, pero ya actualizado con el blasón heráldico del reino de Bulgaria.

Sus números de serie se tipografían en tinta negra, por duplicado y solo en el anverso. Lleva las firmas de Asen Ivanov y Nachev como Gobernadores del Banco.

Para el reverso una vista paisajística de la ciudad Veliko Tarnovo, antigua capital medieval del Imperio búlgaro.


El billete de 500 levas de Bulgaria de 1929, también impreso por TdLR, se ofrece en cromaticidad azul celeste con textos de leyendas y fondos de cartelas en azul oscuro. Boris III queda grabado a la derecha del anverso, en el centro la zona circular para la marca de agua y en la izquierda vuelve a dibujarse el escudo del Reino. Los números de serie, en anverso, por duplicado y en tinta roja. Lleva las firmas de Asen Ivanov y Nachev como Gobernadores del Banco.

En su reverso nos ofrecen una vista aérea del cañón del río Iskar, río que cruza Bulgaria del suroeste al nordeste.

El ejemplar de 500 levas de Bulgaria de 1938 fue encargado a la imprenta alemana G&D. De cromaticidad mezcla de marrones, azules y rosas en anverso, añaden tonos verdes en el reverso. Su anverso mantiene al zar Boris III como figura principal del grabado pero lo cambia de ubicación respecto a las series anteriores (de 1925 o 1929). Así veremos el retrato del rey a la izquierda, dejando al centro el círculo para la marca de agua y ocupando la parte derecha el escudo heráldico monárquico. Los números de serie en el anverso aparecen por duplicado y en tinta roja. Lleva las firmas de Dobri Bozhilov y Asen Ivanov como Gobernadores del Banco.

Su reverso nos muestra un diseño más campestre, con una flor y sus hojas emergiendo del círculo central (reserva de marca de agua) y una gran gavilla de trigo abrazada por una hoz a su derecha.

La serie de 1942 también fue impresa por la alemana Giesecke&Devrient, pero esta vez utilizando su peculiar papel con tiras incrustadas con microtextos; un papel diferencial que se convertiría en marca de la imprenta y que utilizaron para editar ejemplares en billetarios de paises por toda Europa. Los microtextos, que se escriben en líneas horizontales superpuestas sobre las pequeñas tiras incrustadas (de apenas 2mm), llevan la leyenda del Banco emisor, en este caso el “БЪЛГАРСКАТА НАРОДНА БАНКА” o Banco Nacional de Bulgaria.

El billete de 500 levas de Bulgaria de 1942, de cromaticidad predominante azul con fondos amarillos y rosáceos, nos muestra en su anverso un medallón a la izquierda que da soporte al retrato de Boris III de militar. El marco orla encuadra tres cuartas partes del billete, dejando el resto, una columna a la derecha en fondo blanco con una simple cicloide y el valor en cifra del ejemplar. En este lado se tipografían dos números de serie, en diagonal y a tinta roja. Lleva las firmas de Kiril Gunev y Asen Ivanov como Gobernadores del Banco.

Para el reverso se mantiene la misma distribución gráfica, pero el marco ocupando las tres cuartas partes de la superficie pasa al lado derecho. En su interior un medallón nos ofrece el dibujo de la cabeza y torso de una joven búlgara con pañuelo tradicional sobre su cabeza, engalanada con collar y traje típico. En su exterior, una artística figura sobre guilloches, el valor en cifra y el valor y su moneda en texto, todo ello en la columna lateral izquierda de fondo blanco que ocupa la otra cuarta parte de la superficie.

El ejemplar de 1.000 levas de Bulgaria de 1942, de cromaticidad naranja amarronada, nos ofrece en su anverso al zar Boris III en la mitad izquierda de un marco floral y dentro de un óvalo acampanado. En este lado los números de serie, en tinta roja y por duplicado. Lleva las firmas de Kiril Gunev y Asen Ivanov como Gobernadores del Banco.

Para el reverso nos dibujan una imagen aérea del fuerte Monasterio de Rila, en pleno bosque de las montañas de Rila.


Es en este Monasterio donde se venera la única parte del cuerpo del zar que se conserva, su corazón, que fue descubierto en un frasco de cristal en el Instituto de Medicina del Ministerio del Interior, pues había sido extraído tras su muerte y posterior embalsamamiento. En 1993, cuando se conmemoraba el 50 aniversario de su muerte, sería su esposa Juana quien lo trasladó al Monasterio.


Las marcas de agua nos muestran desde una gavilla de cereal con una hoz en el ejemplar de 250 levas de 1929, una cabeza ladeada del dios Mercurio junto a un caduceo en el de 500 levas de 1929, el retrato frontal de cara de la princesa María Luisa (hija mayor de los zares Boris III y Juana de Saboya) en el ejemplar de 500 levas de 1938, hasta una filigrana repetitiva de rombos con el anagrama del Banco “БНБ” en los ejemplares de 500 y 1.000 levas de 1942.

Tras la repentina muerte del zar Boris III, su hijo retomaría las riendas del país y pasaría a presidir el billetario coetáneo. Reinaría como último zar con el nombre de Simeón II. ¡Pero este lo repasaremos en un próximo post!

Billetario de culto al personaje, un filántropo pacifista que dirigió su país en el convulso periodo de entreguerras. ¡Espero que os guste!
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