ESPAÑA, las PESETAS de la década de los AÑOS ’20 del s. XX

España, serie Pesetas años ’20 siglo XX anversos y reversos

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Desde “Miscelánea” volvemos a la España de primeros del pasado siglo de la mano de los billetes emitidos en la década de los años ’20, últimos ejemplares monárquicos previos a la instauración de la II República. Revisaremos las series emitidas en la tercera década del siglo XX, en los años que se correspondieron con el gobierno del general Primo de Rivera bajo auspicio del rey Alfonso XIII (emisiones del Banco de España de 1925, 1926, 1927 y 1928).

El siglo XX había comenzado con el rey Alfonso XIII tomando las riendas del reino de España después de una larga regencia de su madre, la reina María Cristina. Fue en 1902 cuando el rey alcanzó la mayoría de edad sustituyendo a su madre, reina regente desde la muerte de Alfonso XII, en 1885.

Alfonso XIII (1886-1941) crecería asumiendo una España derrotada tras las pérdidas de territorios ultramarinos de finales de siglo XIX y se iba a enfrentar a una gran exaltación social, tanto obrera como de regionalismos y de nuevas corrientes políticas (republicanos, anarquistas, socialistas, …), a continuos cambios de gobierno (Maura, Canalejas, Dato, Garcia Prieto, …) y a una guerra con Marruecos (protectorado español desde 1912) que culminaría con el Desastre de Annual (1921).

sellos FNMT Alfonso XIII 1909 (Edifil 268, 269, 270, 272, 274 y 275) grabados Bartolome Maura
sellos FNMT Alfonso XIII 1922 (Edifil 311 y 317) grabados Enrique Vaquer – Luis Sese

Ante la inestabilidad cada vez más acusada del Gobierno debido al gran fraccionamiento político unido a la creciente agitación popular, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado en 1923. Miguel Primo de Rivera iba a contar con el apoyo del ejército, de la burguesía, de la Iglesia, de los grandes terratenientes y de los poderosos industriales, …pero también contaría con la aprobación del propio rey. Tras siete años con el poder fáctico en manos de un Directorio militar (civil a partir de 1926) bajo la batuta de Primo de Rivera (y la volubilidad del rey Alfonso XIII), a inicios de 1930 el general dimitió exiliándose en París.

sobre 1er día circulación Centenario Miguel Primo de Rivera FNMT 1970

Un largo lustro donde quedaron suspendidas las garantías constitucionales, aplicados relevos gubernamentales en provincias y ayuntamientos y replanteados los nuevos partidos políticos, lógicamente afines al régimen. En el aspecto militar, el Desembarco de Alhucemas de 1925, en connivencia con Francia, acabaría con la guerra del Rif recuperando la pacificación de la zona española del Protectorado de Marruecos.

sellos FNMT Alfonso XIII 1930 (Edifil 490, 492, 493 y 495) grabados Enrique Vaquer-Luis Sese

Económicamente, quizás por cuestiones de coyuntura internacional, de cierta prosperidad económica fuera de nuestras fronteras, pero con una política intervencionista a la vez que proteccionista del Estado, vieron la luz empresas como CAMPSA (de hidrocarburos) o la CTNE (compañía telefónica), se crearon las Confederaciones Hidrográficas (de gestión de recursos hidráúlicos), se impulsó la red ferroviaria nacional y la red de carreteras a través del Circuito Nacional de Firmes Especiales (encargado de la modernización de la red de transporte), que sería a su vez el embrión de la creación del Patronato Nacional de Turismo y de la red de Paradores Nacionales.

La complicidad real con la Dictadura durante esos siete años (1923-1930) pasaría factura al rey apenas un año después. Unas elecciones municipales en abril de 1931 y el clamor popular en las calles, ante la cantada victoria de los republicanos, provocó que el rey Alfonso XIII también tuviera que exiliarse, en su caso partiendo hacia Roma. El 14 de abril de 1931 sería proclamada la Segunda República Española.

En coexistencia con esta última época en la historia de España fueron emitidas las series de pesetas que hoy analizamos. Los primeros ejemplares de 100 y 1.000 pesetas (fechados en 1925), un ejemplar de 25 pesetas con fecha 1926, dos billetes de 50 y 500 pesetas (fechados en 1927) y parte de una última serie con los valores de 25 y 50 pesetas con fecha 1928.

España, serie Pesetas años ’20 siglo XX anversos-reversos

Esta última emisión de 1928 se completaría con los ejemplares de 100, 500 y 1.000 pesetas que iban a quedar en reserva del Banco de España, junto a restos de series de los de 25 y 50 pesetas y de los de 100 y 1.000 pesetas de 1925, que saldrían a circulación ya en plena Guerra Civil.

España 100-500-1.000 pesetas 1928 Emisiones en reserva Banco de España anversos

Todos los ejemplares fueron diseñados por la imprenta inglesa Bradbury, Wilkinson & Co. en Londres, continuando así con la elección que el Banco de España decidió con su anterior serie “Alegorías” de 1906-07. Para sus grabados se recurrió a personajes relacionados con nuestro pasado imperial, desde reyes a pintores, religiosos o literatos junto a edificaciones o grabados pictóricos afines. Así veríamos al rey Felipe II y el Monasterio de El Escorial, al emperador Carlos V y el Alcázar de Toledo, a la reina Isabel la Católica y el Patio de los Leones de la Alhambra de Granada, al rey Alfonso XIII y el Palacio Real de Madrid, a San Francisco Javier y su representación pictórica bautizando a los indios, al dramaturgo Calderón de la Barca y su monumento madrileño de la plaza Sta. Ana o al pintor Velázquez y el Museo del Prado.

España, serie Pesetas años ’20 siglo XX anversos

Sus anversos, en cromaticidades sobrias de uno o dos colores con el retrato en un lateral en tonos oscuros, ofrecen los textos de emisor, valor y divisa, ciudad y fecha de emisión en el mismo tono que el color predominante de cada valor. Incluyen en este lado un único número de serie, en tipografía negra o roja, según ejemplares. Todos los ejemplares fueron validados con las firmas de Carlos Vergara como El Gobernador, Adolfo Castaño como El Interventor (ambas grabadas) y Bonifacio Burgos como El Cajero (estampillada), …y todos ellos llevan al pie de anverso la identificación de la imprenta inglesa responsable de su edición.

España, serie Pesetas años ’20 siglo XX reversos

Sus reversos nos ofrecen desde grabados heráldicos (500 ptas. 1927) o portadas monumentales (1.000 ptas. 1925) a reproducciones pictóricas de obras de Diego Velázquez (50 ptas. 1928), de Luis Álvarez Catalá (100 ptas. 1925), de José Moreno Carbonero (50 ptas. 1927), de Domingo Muñoz (25 ptas. 1928) o composiciones al puro estilo de Luca Giordano (25 ptas. 1926).

Por orden cronológico, el primero que analizamos será el billete de 100 pesetas de 1925. En su anverso, de cromaticidad predominante en tonos azules, un marco rectangular con encuadres salientes en las esquinas sirve de base a una orla de ornamento floral interrumpida únicamente, en el margen superior, por la cartela identitaria del banco emisor. A la izquierda un retrato del rey Felipe II, rostro y torso extraído del cuadro de Tiziano (1555) expuesto en el Museo del Prado de Madrid. Al pie central de la viñeta una vista aérea del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial en tonos verdes, obra del arquitecto Juan de Herrera mandada construir por el rey homenajeado en la segunda mitad del siglo XVI. Como fondo de los textos identificativos (emisor, valor, moneda, fecha y validadores) una composición de figuras geométricas con formas de arabescos. En la esquina inferior derecha la zona circular para la marca de agua (que muestra el rostro y torso ladeado representando al rey Felipe II).

España 100 pesetas 1925 (140x100mm) pk.69a anverso

Felipe II (1527-1598) heredó el reino de España de su padre el rey Carlos I en 1556 y subiría al trono portugués en 1580, tras la muerte de su tío abuelo Enrique I de Portugal. Durante su reinado el Imperio español iba a alcanzar su apogeo integrando territorios de todos los continentes. Fue duque de Milán, rey de Nápoles, rey de Inglaterra e Irlanda, soberano de los Países Bajos, duque de Borgoña, rey de España, Sicilia y las Indias y rey de Portugal.

Falleció en 1598 y sus restos reposan en la cripta del Monasterio de San Lorenzo del Escorial (obra arquitectónica renacentista que finalizó su arquitecto director Juan de Herrera en 1584 y que lo acompaña en el anverso del ejemplar que analizamos).

España 100 pesetas 1925 pk.69a reverso

En su reverso se reproduce la obra “La silla de Felipe II” de Luis Álvarez Catalá en tonos azules; en la imagen una fototipia sobre cartulina rescata la pintura original (postal expuesta en el Museo del Prado de Madrid, es obra del fotógrafo José Lacoste y Borde). Encierra el reverso un marco orla de composiciones florales y cromaticidad anaranjada y en las cuatro esquinas sendas cartelas con el número de serie en tipografía roja.     

Se puso en circulación en junio de 1927 sacando a circulación su emisión sin letra de serie y con las series A, B y C completas y la serie D hasta la numeración 2.000.000 (en total se emitieron unos 42.000.000 ejemplares). Quedaron en reserva del Banco el resto de la serie D y las series E, F y G hasta completar los 75 millones de ejemplares.

España 1000 pesetas 1925 (160x122mm) pk.70a anverso

Compañero del anterior salió el billete de 1.000 pesetas de 1925. En su anverso, de cromaticidad predominante en tonos lila, a la derecha se reproduce al rey Carlos I (emperador Carlos V) en un grabado de medio cuerpo. Es un grabado extraído del cuadro de cuerpo entero del pintor austriaco Jacob Seisenegger “el emperador Carlos V con un perro” (1532), que se conserva en el Museo Kunsthistoriches de Viena, copiado asímismo por Tiziano en 1533 y expuesto actualmente en el Museo del Prado. Al centro, un pedestal con un águila y dos telamones a sus lados que alzan una roseta de cicloides con el valor del billete en número; sobre ella se imprime el valor en texto. Bordeando el pedestal dos ramas de olivo reposan a ambos lados. En la parte izquierda una zona ovalada de reserva para la marca de agua (que nos mostrará la cabeza de la emperatriz Isabel de Portugal, esposa (y también prima) del único emperador que tuvo España). [Para un repaso notafílico-histórico más profundo vincularos con este enlace: “España, las pesetas de Carlos V, el único rey y emperador de su historia como país”].

El marco, a modo de pórtico, se compone de dos columnas laterales con sendos telamones (un atlante a la izquierda y una cariátide a la derecha) que soportan un friso clásico. En su paño central sale la escultura de una cabeza de un mitológico fauno de la que manan horizontalmente dos cornucopias de frutas. La leyenda que aparece sobre el friso identifica el Banco emisor y el valor numeral del billete se repite en las cuatro esquinas, formando parte del pórtico clásico. En el centro de la viñeta un único número de serie en tipografía roja.

España 1000 pesetas 1925 pk.70a reverso

En su reverso, de cromaticidad verde, nos muestran en un disco central la puerta principal del Alcázar de Toledo con el escudo imperial sobre su arco. Fue en el Alcázar donde se alojaría Carlos V nada más regresar de Alemania, donde recibiría en 1521 a Hernán Cortés tras conquistar el Imperio Azteca y donde convocaría, en 1525, las Cortes de Toledo. Nuevamente en las cuatro esquinas sendas cartelas con el número de serie en tipografía roja.

Su circulación se inició en enero de 1926 con los ejemplares sin letra de serie hasta las numeración 3.646.000. Quedaron en reserva del Banco 1.367.000 ejemplares (resto de la emisión entre las numeraciones 3.646.001 y 5.013.000).

España 25 pesetas 1926 (121x79mm) pk.71a anverso

El siguiente ejemplar de esta tercera década del s.XX sería el billete de 25 pesetas de 1926. En su anverso, de cromaticidad predominante azulada con fondo ocre claro, se graba a la izquierda el retrato de San Francisco Javier en colores púrpura dentro de un óvalo. En la parte central de la viñeta una composición de discos de guilloches en cúpula sirve de base a los textos identificativos de emisor, valor, ciudad, fecha y validadores. Al centro un único número de serie en tipografía negra.

Su marco rectangular nos ofrece una orla muy artística, combinando arabescos en los laterales con escenas de la mitología clásica (deidades en cuerpo de niños, carrozas tiradas por pegasos alados, escudos heráldicos y estandartes, …) en los marcos superior e inferior. La parte derecha de la viñeta queda libre para la marca de agua (que representa el perfil de una cabeza femenina coronada).

desde el castillo de Javier -Navarra (España)

San Francisco Javier (1506-1552) fue un misionero y religioso navarro que cofundaría, en colaboración con San Ignacio de Loyola, la Compañía de Jesús. Nacido de familia noble en el castillo de Javier (Navarra) vivió de niño la conquista del reino de Navarra por el reino de Castilla. Estudió en París donde se junta con Ignacio de Loyola para visitar Tierra Santa pero acabaría en Lisboa, desde donde partirá como misionero a las Indias bajo el auspicio del rey de Portugal emprendiendo las primeras misiones cristianas en el Lejano Oriente. Está enterrado en la Basílica del Buen Jesús de Goa (excolonia portuguesa de India). Fue canonizado en 1622 por el papa Gregorio XV junto a San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri. Actualmente es el patrón de Navarra, compartiendo título con San Fermín.

España 25 pesetas 1926 pk.71a reverso

En su reverso, en tonos marrones, un artístico versionado pictórico de la escena “San Francisco bautizando a los indios”, al más puro estilo de la obra homónima de Luca Giordano. Una cartela identificativa de la entidad emisora y el valor en número ocupan los centros respectivos de la orla superior e inferior, que cierra la viñeta con una secuencia de artísticas composiciones florales cruciformes. Sobre y bajo las cuatro esquinas pero fuera de la viñeta se tipografían sendos números de serie en color rojo.

Se sacó a circulación en abril de 1928, emitiendo ejemplares sin letra de serie y con las letras A y B con una tirada de 30.000.000 ejemplares.

España 50 pesetas 1927 (130x90mm) pk.73a anverso

Continuaría con la emisión del billete de 50 pesetas de 1927.  Este billete quería homenajear al monarca reinante, Alfonso XIII, justamente el día de su cumpleaños, por lo que se decidió editar con fecha 17 de mayo. En su anverso, de cromaticidad en tonos púrpuras, se graba a la izquierda un óvalo con la imagen del rey, en un retrato de cabeza y torso ladeado mirando al frente. En su lado opuesto la zona libre para la marca de agua. Al pie central una completa vista aérea del Palacio Real en perspectiva norte-noroeste desde los jardines de Sabatini. Una composición ornamental arcolobulada en colores cálidos sirve de base a las leyendas de ciudad y fecha de emisión, a un único número de serie (en tipografía negra) y a sus validadores y firmas. En la parte superior las leyendas identitarias de entidad emisora, valor y divisa. Un sencillo marco rectangular con una orla de guilloches cierra la viñeta. En sus esquinas superiores el valor en cifra en posición diagonal; en las inferiores sendas rosetas de cicloides repiten el valor en cifra, ya en posición horizontal.

En su reverso, en cromaticidad azul de Prusia, nos ofrece la reproducción pictórica de la obra “Fundación de Buenos Aires por don Juan de Garay” (1910) del pintor malagueño José Moreno Carbonero. También fuera de la viñeta en las cuatro esquinas se tipografían sendos números de serie en color rojo.

España 50 pesetas 1927 pk.73a reverso

En la marca de agua se reconoce la cabeza coronada de perfil de la reina Victoria Eugenia de Battemberg, esposa de Alfonso XIII y reina consorte.

De este ejemplar, que salió a circulación en agosto de 1929, se emitieron solo ejemplares sin letra de serie, en la cantidad de 10.000.000 ejemplares.

En apenas dos años, con la proclamación de la República (abril de 1931), todos los ejemplares fueron estampillados mediante un sello de caucho y tinta violeta en forma elíptica lo suficientemente adaptada para que tapase completamente el retrato del monarca. Los billetes sin estampillado ya no serían aceptados como moneda de pago por el nuevo gobierno. (Este primer método de reactualización billetaria fue pronto depurado con otro más sofisticado, menos sucio y más seguro, como sería el estampillado de un sello en seco mediante cuño metálico).

España 500 pesetas 1927 (150x112mm) pk.73a anverso

Finalizaría esta primera tanda de valores con el billete de 500 pesetas de 1927. Este ejemplar iba a homenajear a la reina Isabel la Católica. En su anverso, de cromaticidad predominante en azul índigo con el retrato de la reina en tonos marrones, nos ofrece al lado derecho un óvalo con el rostro y torso de la reina, con cofia y toca sobre la cabeza vistiendo traje de corte y colgando de su cuello un joyel con la cruz de la Orden de Santiago. Le acompaña al centro de la viñeta una imagen del patio de Los Leones de la Alhambra de Granada vista desde la base de la fuente (en clara alusión a su papel en la Reconquista y caída del último reino musulmán de la península ibérica en 1492, pasando la Alhambra de ser sede del Reino nazarí a erigirse en ciudadela y palacio real de los reyes cristianos). [Para un repaso notafílico-histórico más profundo vincularos con este enlace: “España, los reyes Católicos en las pesetas del siglo XX”].

Completa el anverso un óvalo libre como zona de marca de agua en la izquierda y un artístico entramado de rosetas circulares al pie. Como marco de cierre de viñeta se dibujan dos columnas en los laterales con capiteles jónicos sobre los que reposan tres arcos (dos apuntados a izquierda y derecha y uno de medio punto en el centro). Un único número de serie en tipografía roja queda bajo el arco central, bajo el que se suceden las leyendas identitarias (entidad emisora, forma de pago, valor y divisa). Al pie se completan los textos con ciudad y fecha de emisión, validadores y sus firmas. El valor en cifras se repite en las cuatro esquinas.

España 500 pesetas 1927 pk.73a reverso

En su reverso nos muestran, en el interior de un óvalo central rodeado con la cartela del Banco de España, el escudo heráldico de los Reyes Católicos: blasón multicuartelado bajo corona real abrazado por el águila de San Juan y con sus divisas reales al pie (las flechas de la reina Isabel I de Castilla y el yugo del rey Fernando II de Aragón). Cierran este peculiar grabado heráldico dos leones tumbados al pie del blasón. A ambos lados del óvalo central dos cartuchos en forma de rectángulos ovalados, el de la izquierda incluye un marco con un león en relieve del que cuelga un artístico rosetón con el valor en cifra, el de la derecha queda libre como zona de marca de agua. Cuatro números de serie se ofrecen tipografiados en negro en las zonas semicirculares de los cartuchos laterales.

La marca de agua nos muestra la cabeza de perfil de Cristóbal Colón, un guiño más a la temática elegida de acompañamiento gráfico en el ejemplar dedicado a la reina católica.

Salió a circulación en enero de 1928, con los ejemplares sin letra de serie numerados hasta el 1.602.000. Quedaron en reserva del Banco 398.000 ejemplares (resto de la emisión entre las numeraciones 1.602.001 y 2.016.000).

La segunda tanda, toda fechada en 1928, estaba compuesta por todos los valores anteriores (de 25 a 1.000 pesetas) pero solo fueron puestos en circulación los valores pequeños (25 y 50 pesetas) y solo parte de su emisión. Los valores mayores (100, 500 y 1.000 pesetas) junto a parte de los valores pequeños fue guardada en el Banco de España como emisiones en reserva y no iban a ver la luz hasta 1937, ya en plena guerra civil. Estas series que fueron puestas en circulación ya por el gobierno de la República en plena contienda civil serían consideradas ilegítimas por el Gobierno Nacional de Burgos, asumido por el bando sublevado, quien si dio legitimidad a sus mismos ejemplares pero con numeraciones de series anteriores al alzamiento (anteriores al 18 de julio de 1936).

Revisaremos solo los valores pequeños de 1928, aunque deberemos tener en cuenta que ya salieron a circulación en los años ’30, más concretamente en fechas en las que el gobierno ya estaba en manos de la República, tras la dictadura de Primo de Rivera.

España 25 pesetas 1928 (121x80mm) pk.74a anverso

El billete de 25 pesetas de 1928 iba a estar dedicado al dramaturgo madrileño Calderón de la Barca. Nos ofrece en su anverso su retrato en un óvalo a la derecha en tonos púrpuras. Al centro, en tonos azules, la reproducción de la escultura en mármol (obra de Juan Figueras y Vila, 1880) que los madrileños le dedicaron en la plaza Santa Ana de la capital. A su izquierda un único número de serie en tipografía roja y en la parte superior las leyendas identitarias (entidad emisora, forma de pago, valor y divisa). Al pie a la izquierda se completan los textos con ciudad y fecha de emisión, validadores y sus firmas. El valor en cifras se repite en las dos esquinas superiores.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) fue uno de los más insignes representantes del barroco del Siglo de Oro. Dramaturgo de la corte, poeta y sacerdote, su estilo teatral, de gran escenografía y riqueza expresiva, llegó al culmen con su obra “La vida es sueño”. No obstante su obra cultivó todo tipo de géneros, desde histórico (“El sitio de Breda”), de honor (“El alcalde de Zalamea”), de enredo (“La dama duende”), filosófico (“El médico de su honra”), mitológico (“La fiera, el rayo y la piedra”), auto-sacramental (“El gran teatro del mundo”) hasta comedias religiosas como “La devoción de la cruz”, en la que el diseñador se fijaría para dibujar el grabado pictórico que nos ofrece el reverso.

El rey Felipe IV lo nombraría caballero de la Orden de Santiago. En su periplo vital también le dio tiempo a participar como caballero coracero en la guerra de secesión de Cataluña (1640) o como guardia real en la toma de Lérida (1642). Más de doscientas obras entre comedias, autos sacramentales, loas y entremeses llenan la mochila literaria de este ilustre personaje, icono cultural de su época y uno de los autores dramáticos más brillantes del Barroco.

España 25 pesetas 1928 pk.74a reverso

En el reverso nos ofrecen, en cromaticidad púrpura, una reproducción de la obra pictórica de Domingo Muñoz “La devoción de la cruz”. En el lateral izquierdo una columna con tres paños verticales, dos barrocas cruces de Santiago y entre ellas un león rampante. Cuatro números de serie se tipografían en rojo en las esquinas del marco, dentro de la viñeta. Su marca de agua nos ofrece una cabeza femenina de figura clásica.

Saldría a circulación en abril de 1933 con ejemplares sin letra de serie y con letra A hasta la numeración 7.780.000, que totalizarían una emisión de 17.780.000 ejemplares. Quedaron en reserva del Banco 42.220.000 ejemplares (resto de la emisión de la serie A con numeración desde el A7.780.001 y las series B, C, D y E completas).

Finalizamos la década de los años ’20 con el billete de 50 pesetas de 1928. Esta vez el homenaje iba a recaer en un insigne pintor cortesano, también del periodo barroco, gran exponente de la pintura universal: Diego Velázquez. Dos de sus obras maestras iban a quedar perpetuadas para la Notafilia en este ejemplar, “Las Meninas” (a través de su retrato) y “La rendición de Breda” (a través del grabado del reverso).

España 50 pesetas 1928 (130x90mm) pk.75a anverso

En su anverso, de cromaticidad predominante en color púrpura rosáceo con tonalidad gris para el retrato del homenajeado, se ofrece el rostro y torso del pintor al lado derecho y una vista aérea del edificio del Museo de Prado y la fuente de Neptuno en la mitad inferior de la viñeta. Las leyendas identitarias (entidad emisora, pago, valor y divisa, ciudad y fecha de emisión y los validadores y firmas) ocupan la parte central y esquina derecha de la viñeta. Un único número de serie en tipografía roja en el centro izquierdo bajo la zona de reserva de marca de agua. Un artístico marco-orla rectangular de motivos florales, con flores de lis y el valor numeral del billete en tres de sus esquinas, encierra la viñeta.

Diego Velázquez (1599-1660) fue un pintor sevillano que pronto se convertiría en el pintor oficial de la corte del rey Felipe IV, su pintor de cámara encargado de la retratística real y la de su familia, así como de las pinturas que decorarían sus aposentos o residencias. Su obra pictórica abarca desde el retrato a la temática histórica, cortesana o religiosa. Fue un referente de gran inspiración para movimientos como el Realismo o el Impresionismo. Un año antes de su muerte, el papa Alejandro VII le nombró caballero de la Orden de Santiago.

Otras de sus obras sobresalientes, además de las dos ya mencionadas, fueron “La vieja friendo huevos”, “Los borrachos (o El triunfo de Baco)”, “La fragua de Vulcano”, “El príncipe Baltasar Carlos a caballo”, “Retrato del papa Inocencio X”, “La Venus del espejo”, “Las Hilanderas (o La fábula de Aradne)” o “Mercurio y Argos”, teniendo en cuenta que muchas de sus obras desaparecieron en el incendio del Real Alcázar (actual Palacio Real) en 1734. Una gran colección de su obra se expone en el Museo del Prado, que acoge casi la mitad de sus trabajos pictóricos, y en otras galerías de la capital de España. El resto se reparte por museos y galerías de Viena, Londres, Nueva York, Dublín o Edimburgo.

El reverso nos muestra una representación de su obra “La rendición de Breda”, también conocida como “Las lanzas”, en cromaticidad azul marino, que cubre casi toda la viñeta excepto una zona ovalada a la derecha (para la marca de agua), un paño bajo este óvalo con el escudo imperial de la  dinastía de los Felipes (reyes Felipe II, Felipe III y Felipe IV) con el blasón del reino de Portugal incluido y una pequeña orla floreal a modo de columna en el marco izquierdo. Cuatro números de serie se tipografían en rojo en las esquinas del marco, dentro de la viñeta.

España 50 pesetas 1928 pk.75a reverso

Su marca de agua nos ofrece un fragmento de su obra retratística “Sibila” (1632) expuesta en el Museo del Prado de Madrid y para la que el pintor usaría a su mujer, Juana Pacheco, como modelo para la cabeza ladeada mostrada como filigrana.

Su primera emisión saldría en julio de 1932 con los ejemplares sin letra de serie y los de la serie A hasta la numeración 8.640.000, lo que hacen un total de 18.640.000 ejemplares. Quedaron en reserva del Banco 41.360.000 ejemplares (resto de la emisión de la serie A con numeración desde el A8.640.001 y las series B, C, D y E completas).

desde el castillo de Javier

Un billetario que rompe completamente con el estilo anterior, sustituyendo alegorías por personajes célebres con un guiño a sus entornos y obras. ¡Espero que os gusten!


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6 comentarios en “ESPAÑA, las PESETAS de la década de los AÑOS ’20 del s. XX

  1. Una vez más nos encontramos con un post soberbio en forma y contenido. Desde el principio al final discurren por sus páginas una serie de piezas en muy buen estado y lo mejor, presentadas todas y cada una de ellas de la mano de la historia de España.

    A partir de aquí, hay mucho que ver e imaginar. Por ejemplo pensar en lo que se podria comprar con un billete de 1000 pesetas de 1925. Por cierto en el de 50 pesetas de 1925, muy curiosa la transicción del estampillado con caucho a la del cuño metálico. Sin duda más limpia.

    Finalmente quiero aplaudir la muy bonita y entrañable cita final que entre otras cosas explica el origen de una afición que afortunadamente aquí sigue.

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    • Gracias Roberto, como siempre, por tu atento comentario. ¡Es que a un billetario que ya no vale para pagar sólo le queda su historia!

      Respecto a la cita de cierre, además de un entrañable recuerdo familiar en una fecha significativa, responde a un simple análisis de cómo empieza esto del coleccionismo.

      Y es que yo pienso que el primer verbo que se debe conjugar con esta afición es <Recordar>. Luego vendrán verbos menores como <comprender>, <entender>, <relacionar>, <ordenar>, …, para finalizar con otro de los verbos mayores: <Disfrutar>. ¿O no?

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  2. Excelente y entrañable post Juanjo.

    Que razón tienes en los verbos que debemos conjugar aquellos que coleccionamos y amamos la notafilia.

    Para mi el mejor de ellos es DISFRUTAR sin ninguna duda y otro verbo que deberíamos usar más a menudo es COMPARTIR cosa que tú personalmente hace con tus magníficos post.

    Enhorabuena y a seguir disfrutando.

    Saludos desde Rubí (Barcelona)

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    • Gracias Eugenio por tu amable comentario.
      Sin duda eso de compartir e intercambiar también son acciones esenciales para el coleccionista. Acercan la afición incentivando su continuidad. Tú sabes que de algún modo eres parte de esta «historieta» porque algunos de los ejemplares mostrados pasaron por tus manos para acabar, desinteresadamente, formando parte de mi escaparate. ¡Un abrazo!

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