
«La Notafilia es Arte, es Cultura, es Historia, …¡Descúbrela!»
Desde “Rarezas” nos acercamos a nuestra vecina Francia de finales del siglo XVIII en los anales de su Primera República, en plena Revolución Francesa. Revisaremos un billete icónico coetáneo, ya que sería el primer ejemplar en papel que inauguraría el periplo del “franco francés” como divisa de su billetario.
El franco francés iba a ser la divisa oficial de Francia entre 1795 y 1999. Aunque ya se habla del franco desde mediados del siglo XIV como moneda de tiempos del rey Juan II el Bueno, este fue abolido por Luis XIII en 1641. A partir de entonces la divisa francesa fue la libra (livre). Ya con la emisión de billetes, desde primeros del s. XVIII veríamos circular billetes en livres, sous y sols, hasta que en 1795 durante la Revolución francesa (1789-1799), la Convention Nationale (Asamblea Legislativa) de la 1ª República volvió a instaurar el franco como divisa para la nación.

Los assignats se crearon incialmente como bonos para estimular la economía francesa y avanzar en el pago de la deuda, pero pronto se iban a convertir en moneda de curso legal, en detrimento de la moneda metálica (plata principalmente). El recelo de la sociedad al cambio de plata por papel se combatió con el respaldo del papel moneda con propiedades de gran valor y la consigna de que apoyar los assignats era apoyar la revolución. Pero la inflación no perdona para un valor no garantizado por un Banco sino por el propio gobierno revolucionario; el valor de la moneda caía y el déficit nacional aumentaba. Paralelamente se incrementaban las emisiones de assignats, que irían acompañadas de nuevas confiscaciones, incautación de propiedades y de tierras.
En publicaciones anteriores revisamos los primeros assignats, tanto “Assignat a Face Royal” (en livres) como “Assignats republicanos” (en livres, sous y sols). Ahora revisaremos el primer billete, tipo Assignat, que emitiría la Asamblea de la República francesa en francos, concretamente fue el valor de 100 francos fechado el 7 de enero de 1795 (18 nivose l’an III de la République).

Su circulación también resultó muy efímera. En 1796 el Directorio (le Directoire fue el gobierno francés entre 1795 y 1799) instituyó una nueva serie de papel fiduciario, los Mandats Territoriaux, también en francos, pero con la llegada al poder de Napoleón Bonaparte, en 1799, volvería el respaldo de la moneda en oro y plata, el franco sería reintroducido como moneda nacional y la depreciación de los assignats y mandat acabaría con ellos.

Los 100 francos de 1795 (pk. A78) inaugurarían la divisa que acompañaría a Francia en su billetario desde 1795 a 1999, el Franco francés. Anteriormente este territorio vio pasar los “ecus”, las “livres”, los “sous” y los “sols” en sus “Assignats”(reales y republicanos). Podemos considerarlo como el primer billete en francos de la vecina Francia.

Fueron impresiones uniface (sin reverso). Su anverso nos ofrece al centro el tipo y valor del ejemplar (en francés), la firma del validador, su nº de serie y su nº de orden. Se emitieron más de 11 millones de ejemplares. Lleva la firma de Farcy como validador del ejemplar (para este assignat se validaron hasta 50 firmas distintas). El resto de leyendas acerca del compromiso de fondos, fecha y año de emisión, penalización al falsificador y recompensa al denunciante quedan situadas en cartelas (arriba, a ambos lados y al pie) del marco exterior.
Fue obra de Augustin Dupré, grabador consolidado por la Revolución francesa y artífice de muchos de los grabados que veríamos tanto en los assignats de finales del siglo XVIII como en las monedas coetáneas. Sus composiciones de alegorías nos trasladan a la Antigüedad clásica, con símbolos y escenas con deidades clásicas que vemos en las cuatro esquinas del ejemplar analizado.
Este billete mantenía la expresión que encabezó las emisiones anteriores de billetes en livres, sous y sols desde 1791, “Hypothéque sur les domaines nationaux” (Hipotecado sobre los bienes nacionales), ya que mantenían su respaldo en las propiedades nacionales, principalmente las confiscadas por la Asamblea Nacional de la República, tanto a la Corona como la la Iglesia, y de las tierras incautadas a emigrantes huidos. Vemos el texto en la cartela que se imprime en el centro superior del ejemplar.
Peculiares las leyendas grabadas en las columnas laterales izquierda y derecha, con los textos respectivos de “Pena de muerte al falsificador” y de “Recompensa al denunciante”.
El reverso del billete nos ofrece con gran detalle la estampación en relieve de los grabados definidos al anverso.

Su marca de agua nos representa un gorro frigio y un triángulo en los laterales superiores, la inscripción «100” (en filigrana oscura) al centro, la inscripción “Francs” (en filigrana clara) al pie y un disco circular (en filigrana oscura) bajo el sello en seco.

El sello en seco, que aparece en el tercio inferior derecho, representa al Pueblo francés a través de Hércules, con un garrote y una rama de olivo acompañado de la Libertad, apoyada en una pica y sujetando con su mano izquierda el gorro frigio. Todo rodeado de una inscripción circular: «REPUBLIQUE FRANCAISE«.
Este billete compartiría emisión con los ejemplares de valores de 750 francos, 1.000 francos, 2.000 francos y 10.000 francos.
La falta de confianza en estos papeles fiduciarios (assignats y mandats) y su fuerte depreciación en poco tiempo acabó con ellos, dando pie a la fundación de la Caisse de Comptes Courants (en 1796) y del Banque de France (en 1800) como emisores y valedores del billetario galo desde entonces.
Efímera muestra de un billetario bicentenario a través de un ejemplar en una conservación excelente. ¡Espero que os guste!
Descubre más desde PASIÓN NOTAFÍLICA, BUSCAR ...VIAJAR!
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.





Magnifica pieza que pese a los años e historia que atesora se presenta en un mas que aceptable estado de conservacion.
Sobria y elegante y testigo de la historia de Francia y Europa. por muy pocos años no paso por las manos de María Antonieta.
Me gustaLe gusta a 1 persona